
El Tricolor ya cuenta los días. A una semana del silbatazo inicial en el Estadio Ciudad de México, que por tercera vez en su historia recibirá la Copa Mundial de la FIFA™, México venció a Serbia con un contundente 5-1 en su último ensayo y una actuación destacada de Brian Gutiérrez, el descubrimiento más reciente. Javier Aguirre lo aprovechó para alinear un equipo muy cercano al que perfila para el encuentro ante Sudáfrica.
Toluca fue la sede de “la despedida”, que esta vez no será tal. El Tricolor se llenó del apoyo de la gente y celebró la victoria viniendo de atrás con un tanto de Raúl Jiménez, otro de Johan Vásquez, defensor que ha salido al rescate en los últimos dos partidos cuando el equipo ha necesitado soluciones en ataque, un zurdazo de Luis Chávez y dos autogoles. Sumado a los triunfos en los amistosos ante Ghana y Australia, el de esta noche marca el ánimo rumbo a la inauguración, donde México buscará hacer pesar la localía desde el inicio.
Además de desafiar a los futbolistas mexicanos, la mayoría ajenos a competir a esa altitud, también puso a prueba el plan de trabajo de Javier Aguirre que apuntó a reducir esos desbalances en la plantilla. Con el respaldo de los clubes, el seleccionador logró realizar una concentración anticipada de 40 días con elementos de la liga local, a la que poco a poco se incorporaron los futbolistas que juegan en Europa, esa experiencia que ha sido decisiva en la competencia interna por los puestos.
Su planificación ha sido comparada con la que encabezó el serbio Bora Milutinovic la última vez que México organizó una Copa Mundial. Aguirre formó parte de aquel proceso y, al igual que otros integrantes de esa selección, como Fernando Quirarte, ha destacado los beneficios de una concentración larga, que les permitió enfrentarse a distintos rivales en el extranjero y fortalecer el espíritu de grupo.
El premio, en aquel entonces, fue alcanzar los cuartos de final. Sin embargo, en esta edición, con un formato ampliado a 48 equipos, la selección deberá superar una ronda adicional antes de aspirar a igualar esa actuación.
Al tiempo que el recuerdo de 1986 sigue presente en las comparaciones y en las conferencias de prensa, donde Javier Aguirre ha insistido en el significado de jugar un Mundial en casa, México encara los días previos con algunas decisiones aún abiertas, la titularidad de Álvaro Fidalgo o Gilberto Mora en el mediocampo, las opciones en la lateral derecha entre Jorge Sánchez e Israel Reyes, y la disputa en el extremo derecho entre Roberto Alvarado y César Huerta.
Pero el estratega aseguró que las decisiones finales no le quitan el sueño; al contrario, la amplitud de la plantilla le da tranquilidad. “Nadie es más que nadie. Estamos con 26 jugadores que pueden jugar en cualquier momento”, dijo Javier Aguirre en la conferencia de prensa posterior, donde afirmó que el equipo va “en ascenso” y ha recuperado jugadores.
Las mejores noticias para la causa mexicana fueron las anotaciones de Raúl Jiménez, que arrancará esta edición mundialista a la caza de su primer gol, y de Luis Chávez, el mediocampista del Dinamo Moscú, encargado de cerrar la noche con un zurdazo implacable.
"Hoy vimos un equipo mexicano que no se vino abajo", sentenció.
